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3 factores que cambiaron por completo mi forma de fotografiar la naturaleza

Foto del escritor: Lluc Semis
Lluc Semis
17 sept
3 min de lectura

Durante mucho tiempo pensé que mejorar como fotógrafo pasaba por factores externos a mí: dominar la técnica, viajar más para encontrar mejores localizaciones o conseguir un equipo más completo.

Con los años entendí que los cambios más importantes no tenían tanto que ver con la cámara, sino con mi forma de mirar y de entender la fotografía.


Hubo tres aprendizajes que marcaron especialmente ese cambio.


1. Observar antes de fotografiar


Cuando empezamos a fotografiar es fácil caer en la necesidad de disparar constantemente. Vemos algo que nos llama la atención, sacamos la cámara y hacemos la foto. Yo también lo hacía.


Hasta que entendí que muchas veces la fotografía empieza antes de sacar la cámara de la mochila. Desde hace unos años intento dedicar tiempo a observar. Mirar la luz, las formas, los colores, las texturas, el movimiento... Incluso aquello que inicialmente parece no tener ningún interés.


A veces simplemente caminar y mirar durante unos minutos puede hacer que descubramos una fotografía que no habíamos visto al llegar. Aprendí que no siempre tenemos que fotografiar aquello que destaca. Muchas veces la imagen está escondida en un pequeño detalle, en una sombra o en una combinación de elementos que habíamos pasado por alto.


Observar antes de fotografiar me enseñó a ser paciente. Y, sobre todo, a mirar de verdad.



2. Eliminar el efecto túnel


Durante mucho tiempo tuve una cierta obsesión por conseguir el retrato perfecto de fauna. El animal perfectamente enfocado, el ojo nítido, el fondo limpio y la especie perfectamente reconocible. Y no hay nada malo en ello. Pero llegó un momento en el que entendí que la naturaleza no tenía por qué fotografiarse siempre de esa manera.


Empecé a experimentar con siluetas, movimiento, desenfoques, composiciones minimalistas, formas y texturas. Y descubrí algo que cambió completamente mi manera de fotografiar: No siempre necesito mostrar lo que estoy viendo. También puedo intentar transmitir lo que estoy sintiendo.


Un animal parcialmente oculto puede resultar mucho más interesante que un retrato convencional. Una exposición lenta puede transmitir movimiento. Una flor desenfocada puede transmitir delicadeza. La fotografía dejó de ser únicamente una forma de mostrar la naturaleza y empezó a convertirse en una forma de interpretarla.



3. Perder el miedo a equivocarse


Quizá este sea el aprendizaje que más libertad me ha dado. Cuando queremos hacer buenas fotografías, muchas veces tenemos miedo de hacer fotografías malas.


¿Y si queda demasiado movida?


¿Y si el encuadre es extraño?


¿Y si la exposición no es correcta?


Ese miedo hace que terminemos haciendo siempre aquello que sabemos que funciona. Pero si nunca nos equivocamos, tampoco descubrimos nada nuevo. Aprender a aceptar el error me permitió experimentar mucho más: mover la cámara, utilizar velocidades que antes no habría probado, buscar encuadres diferentes, jugar con el desenfoque o hacer fotografías sabiendo que probablemente acabarían en la papelera.


Y muchas acabaron allí.


Pero muchas otras no.



Entre todos esos errores aparecieron imágenes que jamás habría conseguido si hubiese intentado hacerlo todo correctamente. Porque una fotografía fallida no siempre es una fotografía inútil. A veces es simplemente el paso anterior a una fotografía que todavía no sabemos hacer.


Fotografiar de otra manera


Si tuviera que resumir estos tres aprendizajes en pocas palabras serían:


Observar. Interpretar. Experimentar.


Y son precisamente las tres ideas que intento transmitir cuando comparto una jornada de fotografía con otras personas. En mis talleres no quiero limitarme a explicar qué parámetros utilizar o cómo configurar una cámara. Quiero que salgamos al campo, que aprendamos a observar, que busquemos imágenes más allá del retrato convencional y, sobre todo, que nos demos permiso para experimentar.


Porque quizá el objetivo de un taller no debería ser volver a casa con más fotografías. Quizá debería ser volver a casa viendo de otra manera. Y si alguna vez te apetece compartir unas horas de campo conmigo, experimentar y descubrir nuevas formas de fotografiar la naturaleza, estaré encantado de hacerlo.


La próxima fotografía que cambie tu manera de mirar quizá todavía no la hayas hecho.

 
 
 

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